domingo, 30 de diciembre de 2007

Brindis


Tomo mi copa y brindo por tí, por vosotros. Por todos los que me habeis acompañado a lo largo del año.

Por los conocidos y por los anónimos que han reido conmigo y han secado mis lágrimas cuando mis sentimientos eran tristes.

Os habeis convertido en mi familia. Una familia atípica, al principio virtual pero que luego con vuestro cariño habeis traspasado esa invisible frontera.

Amigos dispersos por muchos paises pero que siempre habeis estado a mi lado.

Amigos más antiguos y más recientes, que me habeis hecho un lugar en vuestra casa acogiéndome con los brazos abiertos.

¿Cómo no voy a quereros? ¿Cómo no voy a teneros en mi pensamiento y en mi corazón?

Por eso, ahora que se acaba este año que me ha traido el regalo de vuestra amistad, quiero brindar. Brindar para que este año que entra, venga lleno de felicidad para cada uno de vosotros: los conocidos y los anónimos.

Para que vuestro corazón esté siempre lleno de sueños y esperanzas.

Por vosotros: ¡A la vida! ¡FELIZ 2008!

Miles de besos.



Malena

jueves, 27 de diciembre de 2007

La carta


Aquel sol pre- invernal me había hecho sentarme en aquel banco y cerrar los ojos para sentir como su tibio calor iba penetrando por mi agradecido cuerpo.

Una ligera brisa formó durante unos instantes un pequeño remolino que hizo jugar a las hojas que tranquilamente reposaban en la tierra. Remolino que trajo hasta mí entre ellas, un papel que se depositó en mis pies.


Fui a apartarlo con la intención de echarlo a una papelera, pero la blancura del papel en la que destacaba una bella grafía, me llamó la atención y extendiéndolo me puse a leer.

A medida que lo iba leyendo, sentía más respeto y pensaba si tenía derecho a leer aquellos pensamientos en los que sin duda alguien había ido dejando su alma.

Era una mezcla de llanto y decisión. Eran palabras en las que iba dejando atrás un episodio sin duda doloroso de su vida. Y la respeté y la sentí cercana a mí. No. Aquello no se podía tirar a una papelera. Eran sentimientos demasiado valiosos para acabar de esa manera.


Y yo, al igual que vi en los templos budistas como quemaban las súplicas escritas en un papel para que el cielo las escuchara, quemé aquel papel en dirección al sol, para que en aquel humo que subía, se elevaran aquellas palabras que alguien escribió con un corazón dolorido.

LA CARTA

" Quise empezar hoy la batalla. No es fácil cuando durante un tiempo te has sentido pisoteada, pero el peso en mi corazón era ya tan grande, que no me dejaba respirar.

Decidí que hoy era el día. Que ni un momento más debía dejar que el sufrimiento siguiera mandando en mi alma. Y empecé. Mis armas son los sueños y a cada zarpazo que sentía de abandono, yo respondía con un bello sueño.

Aquellos sueños que me robaste y que hoy quiero que vuelvan a vivir. Mientras sueño, sé que le voy ganando terreno al tiempo. Poco a poco. Sé que tus garras intentarán amenazarme, y que algún arañazo recibiré, pero también sé que engañando al tiempo voy cicatrizando la herida.

Aquella herida que conscientemente me hiciste y que yo consentí que me abrieras. Pero hoy no.
Hoy he decidido que es el primer día de una nueva etapa. Que la herida no volverá a sangrar.

Que mis armas son los sueños y los sueños ganarán."



Malena

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Gracias


He recibido con mucho cariño y orgullo, los premios de mejor blog y mejor bloguera del año 2007, organizado por "Premios blog 2007" http://premiosblog.blogspot.com/. Como le dije a YO-X, lo mejor de estos premios es sentir que me siento apreciada y ese es el mejor regalo que una persona puede esperar.


Gracias de todo corazón a todos los que habeis puesto vuestro granito de arena para que saliera ese resultado y gracias por leerme.


Un beso muy grande.



Malena

jueves, 20 de diciembre de 2007

Y Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad


Un niño ha nacido, lo trajo la luna.
Piel de porcelana, párpados de espuma
Duerme arropadito caliente en su cuna .

Un niño nació, lo trajo una estrella.
Piel azafranada, ojos de centellas
Sueña entre los lotos, su madre lo arrulla.

Ha venido un niño, lo trajo una nube.
Piel de chocolate, mirada cautiva
Bajo una palmera su abuela lo acuna.


Un niño ha venido, nació entre la lluvia.
La piel como el cobre, sus ojos sonrisas
Entre los maizales su padre le mira.

Niños de colores, de sueños, de risas.
Niños de arco iris, cometas, veletas
Traedme esos vientos, LA PAZ en la tierra.


El Viento en la Isla

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Parece una noche normal y el cielo está extrañamente sereno. Las estrellas brillan con todo su esplendor y al lado de las ovejas que duermen plácidamente, los pastores alrededor de una fogata, comen y charlan para luego descansar. A lo lejos algún zagal toca un caramillo ¡Quien sabe en qué pensará!

La calma lo inunda todo pero hay algo especial.

De pronto, la noche se rompe. Las estrellas y los luceros brillan más y entre medio de ellas, un coro de ángeles anuncia la Buena nueva. Que el que nacería humildemente entre pajas, entre un buey y una mula, El Salvador, ha nacido ya.

¡Vamos pastores! ¡Levantémonos todos, que la estrella nos guía! ¡Vamos a Belén!¡Llegó la alegría!


¡ES NAVIDAD!

Malena

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En estas fechas tan especiales, hemos querido El Viento en la Isla y yo, unir nuestras inspiraciones, para desearos de todo corazón, que tengáis unas felices fiestas.Con todo nuestro cariño para vosotros:

El Viento y Malena.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Noches en el desierto




Llega la noche al desierto, dejando la luna sobre las arenas, reflejos de plata. Hay calma absoluta. El viento ha hecho un pacto con la noche y deja su ulular hasta el día siguiente. Las palmeras del oasis, quietas, guardan un respetuoso y mudo silencio.

Fragancias de jazmines y azahar bañan el aire, como una ofrenda lejana a este lugar. Rumores de voces que acarician el oído, van y vienen, sin haber personas que las emitan. Y en el cielo, una a una, las estrellas van cayendo serenamente sobre el desierto, en forma de lágrimas.

El firmamento queda vacío y las arenas que han recibido tan bello presente, se humedecen y transforman las dunas en una acogedora jaima.

La misma jaima que allí existió. La jaima que recibía cada noche a los amores y deseos prohibidos. La que sabía de abrazos y besos que se eternizaban en la noche.

La que cuando los primeros rayos del sol entraban a saludarla, entornaba los ojos y miraba con delicadeza las caricias de los amantes.

Pero una noche de improviso, apareció la realidad. Extendió como una red sus brazos y la armonía, los sentimientos, las caricias y los abrazos de aquellos amores fueron desapareciendo bajo los efectos de su frio y cruel contacto.

El viento levantó su fuerza en una tormenta de arena y las palmeras enfurecidas elevaban sus ramas pidiendo explicaciones a la noche.Y aquella jaima que fue nido de tantos amores, se fue deshaciendo lentamente en brazos del viento.

Pasó la tormenta. Las palmeras callaron. Pero cada noche, como un rito sagrado, el viento no ulula, las palmeras guardan respetuoso silencio, la fragancia de jazmines y azahares inundan el aire y las estrellas, una a una, caen sobre la arena en forma de lágrimas, como el mudo homenaje que hace la creación a los viejos amantes.


Malena

sábado, 15 de diciembre de 2007

Princesa


Creo que hay veces en que las estrellas se reunen en cónclave para tomar decisiones. Son momentos especiales de los que salen luces que tienen por misión alumbrar la tierra.

Hace años en un día del que no sé exactamente la fecha, decidieron que deberían enviar una luz especial que sonriera, que diera calor con su mirada, que abriera los brazos y transmitiera amor, que se emocionara ante una imagen bella, que entendiera el dolor de los demás y los consolara.

Una estrella cuya luz tuviera tal fuerza que derritiera los problemas que surgieran a su paso.


Alguien tan llena de amor por los demás que habría que quererla a la fuerza.

Que cuando escribiera, llegara con su dulzura a emocionar a los demás.

La obra de las estrellas se hizo realidad y así nació una princesa.

Así nació María Narro. Escritora y poetisa.


Con todo mi cariño, Mamen.



Malena

jueves, 13 de diciembre de 2007

No sé escribir un poema


Siento mi alma tan llena de tí... que me gustaría poder escribirte un poema.

Decirte que en el silencio de la noche evoco tu voz, y dejo que se deslice suavemente... acariciando todo mi cuerpo, que tan ávido está del tuyo.

Que sueño tu rostro, y mis manos se extienden hacia el infinito, dejando en la oscuridad, que mis dedos paseen silenciosamente sobre tu frente, tu nariz y tu boca.

Que acaricio tus sueños con delicadeza, para que no pierdas ninguno en el camino.

Que quiero caminar de tu mano mirando hacia arriba. Allá donde las estrellas conocen nuestros nombres.

Quisiera decirte tantas cosas... pero... no sé escribirte un poema.




Malena

martes, 11 de diciembre de 2007

Sobre el sendero


El sol se levanta.

Sobre el sendero a la montaña.

Al perfume de los ciruelos


Matsuo Bashô


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Estoy inquieta. Hoy es el día de mi presentación en la casa de té. Mi okasan va y viene con el kimono , con el maquillaje y con los peinecillos para mi cabello.

Yo dejo hacer. Mis hermanas ríen y revolotean como pájaros a mi alrededor.

Me sitúo delante del espejo pero no quiero mirar. Siento como el kimono abraza mi cuerpo y el obi de tonos suaves rodea mi cintura.

Maquillan mi cara y ponen azucar en mis labios para darles más luz. Acaban y se hace un silencio. Noto como todas las miradas se posan sobre mí.Sin atreverme, con un poco de timidez me observo en el espejo.

Lo que veo me sorprende. No puedo ser yo esa geisha que me mira con ojos asombrados.

Rozo con mis dedos el suave kimono. Sonrío y la imagen del espejo me devuelve la sonrisa. Tomo una flor y me la poso con cuidado sobre mi pelo.

Miro a mi okasan y a mis hermanas y leo la admiración en sus ojos. Me ruborizo. No hay palabras. Les tiendo mis manos y me abrazan.

La maiko, se ha convertido ya en una geisha.



Malena
( Del antiguo Blog)

domingo, 9 de diciembre de 2007

Acariciando el alma


No. No soy una niña que viva siempre inmersa en los sueños corriendo detrás de las hadas. Sé que no siempre las noches de luna llena son mágicas. Sé que el exceso de hojas en el suelo, producen suciedad.

Sé lo que son los fracasos. Lo que son las lágrimas. Lo que es el sufrimiento por las personas que quieres.

Sé que para conseguir cosas en la vida, tienes que luchar. Qué no se te dá todo por añadidura y que a veces el corazón duele con una intensidad que te puede hacer trastornar.


Que la vida es una constante lucha. Que todos tus actos son la consecuencia del ensayo- error y que de ellos vas tomando experiencia y haciéndote en la medida más fuerte, pero dejando unas muescas profundamente señaladas en tu interior.

Sé muy bien todo eso. Lo siento en mí y soy consciente de ello. Pero precisamente porque la vida es así, no quiero consentir que a esa niña interior de la que hablaba el otro día, le hagan daño.


Por eso cuando llegan momentos de este tipo, suena la señal de alarma y surge una cortina de tela muy recia que me la separa de la realidad, que la aislan para que el sufrimiento no llegue a ella y es entonces cuando empiezan las caricias del alma.

Me obligo a desconectarme y oigo música que arrulla, que te hace sentirte bien.

Mi imaginación crea miles de sueños locos en los que las personas se entregan a las que las necesitan, pero en una entrega total. Sin condiciones. Pidiendo en todo caso, algo de cariño. Nada más.

Y surgen hadas que te protegen y seres fantásticos con poderes para hacer el bien.


Construyo un mundo que en esos momentos necesito creer que existe y existe porque lo exige mi corazón. Porque nadie debe hacer daño al alma,la parte más vulnerable de nuestro ser.

La que es capaz de hacer mil locuras benditas que nos ennoblecen.


Por eso, cada noche, rota por lo que nos presenta cada día la vida, yo... acaricio mi alma.


Malena

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Luna llena


He salido a buscar la noche. Me llamaba y sentía su voz como tiraba de mí. He obedecido y he salido en busca de su llamada.

Las calles estaban desiertas, pero apenas me fijé en ellas. Sólo sabía que mis pasos llevaban ya un rumbo fijo, como si supieran de antemano, la dirección a seguir.Y llegué. La puerta del parque estaba abierta y entré. Lentamente, bebiéndome los olores de la noche. El silencio me arropaba.

Caminé por mi ya conocido camino de las Rosas de Siria y sentí la necesidad de sentarme en un banco para observar todo aquello que me rodeaba.

Encogí mis piernas y las rodeé con los brazos y observé todo lo que se puede observar en una noche de luna llena.

Sentí paz, sentí plenitud, sentí como si algo fueses a estallar dentro de mi pecho. Olí la tierra mojada y mi mirada se prendió de un charco en el que se reflejaba la luna. Quise cantar. Algo suave, algo dulce, pero mi voz había enmudecido.

Cerré los ojos para sentirme viva y un escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿El relente de la noche?Abrí los ojos impulsada por algo y vi a lo lejos como se acercaban luces, como pequeñas luciérnagas, y a medida que con un ritmo cadencioso se aproximaban, iban tomando la forma de figuras etéreas que no se posaban en aquella tierra mojada por la humedad de la noche.


Figuras cada vez más parecidas a las humanas pero rodeadas de un halo especial.

Y paseaban. Unas solas, otras cogidas de la mano, pero todas a un ritmo lento, casi se podría decir que se movían siguiendo una melodía.

No llegaron a acercarse a mí, creo que permanecí invisible para ellas, que se habían adueñado por completo del parque. No oí sus voces, pero hablaban. No oí sus risas, pero reían. No vi sus besos, pero se besaban.

Me sentí feliz, afortunada de poder vivir una situación tan inexplicable como la que estaba viviendo.

Miré hacia aquella luna llena que parecía guiñarme un ojo, y comprendí que habia sido ella la que me había llamado, la que había traido mis pasos hacia aquí, para hacerme partícipe de una vivencia que sólo ocurre en el parque, en las noches de luna llena.



Malena



(Del blog antiguo)

domingo, 2 de diciembre de 2007

Viaje al interior


Cierro los ojos, junto mis manos y me voy sumergiendo hacia mi interior. Un viaje programado desde hace tiempo pero que he ido aplazando por una causa u otra.

Es un lugar amplio, en el que no hay compartimentos. Veo claridad. Una hermosa claridad que viene dada por miles de estrellas colgadas de hilos invisibles y que se balancean hacia adelante y hacia atrás, mientras se oye una canción que cantan como si fueran alumnas en el coro de una escuela.

Me muevo entre ellas acariciándolas y me responden dejando polvo dorado en mis dedos. Hay una luna que me guiña un ojo invitándome a jugar. Subo saltando de nube en nube y me agarro a su nariz. Me siento en ella y me hace mirar hacia abajo.

Hay grupos de casitas de las que sale humo de sus chimeneas y en la plaza del pueblecito, personajes de cuento danzan y juegan extendiendo sus risas por todo el valle.

Duendes que corren detrás de ninfas, caperucitas que persiguen un lobo, siete enanitos corriendo detrás de una bruja que lleva una manzana en su mano y un baile en el que una linda muchacha lleva zapatos de cristal.

En un rincón, una abuelita rodeada de gnomos cuenta cuentos y un poco más allá rivalizando con la abuelita, hay un viejo roble que cuenta historias de hadas en noches de luna llena.

Y allí, sentada encima de la hierba, hay una niña que mira sorprendida y con una sonrisa en sus labios todo lo que va pasando.

Su corazón lleno de inocencia late dulcemente sintiéndose sin darse cuenta, parte de toda aquella escena. Sus manitas refriegan sus ojos para no quedarse dormida, pero la emoción la vence y un hada le cierra suavemente los párpados y la tapa con hojas del bosque.

Y así, sin querer, sin oponerse, la niña que vive en mí interior, cansada del viaje, cerró los ojos.

............

Para esas niñas que viven en vuestros corazones: El Viento, Consuelo, mi Dama Quimera, María Narro, Durrell, Maribel, Trini, En tierra de nadie, Patry, Nuria, Dashina, Mainumby, Cata, Mucha, Patricia Gold, Joselyn, Mi Chica, Moony, Cálida Brisa, Carnmars,Iris, Antonieta, Marma...

Y a los Peter Pan que siguen volando y saltando de nube en nube: Allan, mi caballero Quimera, Miguel, Fernando, Nostálgico, Paco Huelva, Rafa León, Gerardo, Fede,Prometeo, Justy, Manolo Rubiales, YO-X, Milú, , Orestes, Antifaz...

Con todo mi cariño y gratitud.


Malena

viernes, 30 de noviembre de 2007

Caminando a solas


Voy caminando lentamente, pisando las hojas que la lluvia ha tirado de los árboles... Rojos, marrones y amarillos se confunden con la tierra mojada.

No es una lluvia fuerte... lo suficiente para no coger el paraguas y la necesaria para que se mezclen con mis lágrimas...


No quisiera pensar, pero los pensamientos se desbordan en mi mente haciéndome daño. Hay cosas que mi corto entender no comprende...

¿Cómo se puede pasar del calor al frío de repente?... ¿Cómo la abundancia se convierte en escasez?... ¿Cómo la luz del sol se va apagando quedando sólo el reflejo de la luna?... ¿Así?... ¿Sin más?... Tiene que haber una razón pero que se escapa a este pobre corazón confundido.

Sin explicaciones... Sin palabras... Así pasé del día a la noche. Del verano al invierno. De la ilusión al desencanto...

Meto mi mano en el bolsillo e intento buscar un pañuelo. Lo encuentro pero no lo saco. Lo aprieto entre mis dedos con desesperanza, con desilusión.

La soledad me abraza haciéndome daño y aquel camino que un día estuvo lleno de rosas de Siria, hoy lo han tapizado las hojas amarillas que cayeron.

Acaricio uno de los pequeños troncos y me digo en voz muy baja: ¡ Dios mío, cuanto puede pesar el alma! ...


Malena

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Encantada


Ayer por la tarde, decidimos mi marido y yo ir al cine, así que nos dispusimos ( reconozco que con gran generosidad por su parte ) a ir a ver la última producción de la factoría Disney : Encantada.

Yo sí que iba encantada aunque con aquella postura de falsa superioridad del adulto que va a ver una película de niños.

Sacamos las entradas y entramos rápidamente pues se nos hacía tarde. La sala, para ser un lunes estaba ¿Cómo diría yo? llenita, cosa que me sorprendió en una película de este tipo.

Se apagaron las luces, me quité el abrigo y me dispuse a " tragarme" toda la publicidad. Una detrás de otra hasta que pareció que empezaba la película. Sí, empezaba, pero aquellos soldados en una guerra no creo que tuvieran que ver mucho con lo que esperábamos ver.

Sale el título y ... ¡Nos habíamos equivocado de sala!. Abrigo, bolso y carreras hasta la sala correspondiente.

Ahora sí. Aquella sí que era. En fin, una anécdota más para contar. Mi marido me miraba como diciéndome: ¡En qué follones me metes!. Una sonrisa de disculpa de niña buena, y a "arrebujarme" en la butaca.

La película se llamaba "Encantada" y la verdad es que me encantó. Mezclando seres reales con los de cuentos. La forma en como interaccionaban los dos mundos... todo me encantó.

Ya sé que nada de aquello podía ser verdad, pero Malena se hizo una niña que creía a pies juntillas todo lo que estaba pasando.

Nada era imposible en esa historia y me sorprendí gratamente de que a estas alturas de la vida, todavía fuera capaz de creer en los cuentos.

De pensar que aún queda en mí un poco de inocencia que la vida no me ha arrebatado. Me hice la protagonista y canté y bailé con ella. Me olvidé de que estaba en un cine y soñaba con principes y me aterrorizaba la madrastra.

En una de las veces y como estaba cogida de la mano de mi marido, sé que le sonreí como diciéndole: Gracias por haber venido conmigo.


Terminó la película como deben de acabar los cuentos de hadas, y yo, le di gracias a Dios por permitir que a pesar de los coscorrones que me ha pegado la vida, siga teniendo todavía un rincón en mi corazón donde siguen existiendo los sueños y donde todavía creo que todo lo bueno puede ser posible.


Malena

lunes, 26 de noviembre de 2007

Hablándole al silencio.


Sé que todo el mundo piensa que sólo existe un silencio, el silencio. Pero permitidme que os diga que no comparto esa idea. Sé que al igual que existen el Yin y el Yang, también hay dos clases de silencio y si no es así, permitidme la licencia de que yo, al menos, así lo crea.

Hay un silencio que necesitamos a veces para nuestro equilibrio emocional. Un silencio que nos arropa y que puede servir de decorado para situaciones agradables, o simplemente para mecer nuestros pensamientos. Éste sería el silencio Yang.


Pero hay otro que nos puede crear
situaciones no placenteras. Que nos puede pesar como una losa y del que intentamos salir a toda costa.

Es a éste al que quiero hablar. Así, en primera persona. De tú a tú. Cómo a un viejo conocido. Le quiero hablar al Silencio.

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Sé que estás aquí. Por eso te pido que hablemos como dos amigos, si es que en realidad, alguna vez lo fuimos.

¿Cómo es posible que apagues las voces que claman, las voces que piden un refugio para sus almas, para sus sentimientos?

Te amparas en un mal entendido sentido del respeto. ¿Respeto es ignorar los sentimientos de los seres que te rodean?. No es respeto. Es levantar una muralla para que no se acerque a tí nadie, para que no rompan el reino que para tí creaste.

Callas el ruido del mar cuando apareces. Ni las aves, ni ningún ser viviente se atreve a alzarse en tu presencia.

Desprecias la debilidad del ser humano. Lo acallas y lo ignoras. Son voces que intentan alzarse hasta tí pidiendo que las escuches, que las comprendas, olvidando que tú reinas en el silencio.

Te aislas. En tu mundo no existen ni flores, ni pájaros, ni cometas. Y las estrellas están lejanas y para tí no brillaron en ningún momento.


No hay nada.Nada porque mataste cualquier atisbo de sentimientos. En tu reino, porque así lo quisiste, sólo reina... el silencio.


¿Dije para hablar contigo? ¡Qué ilusa!¿Cómo me va a contestar el silencio?


Malena

viernes, 23 de noviembre de 2007

Viejo amigo


Amaneció triste el día y el cielo se cubrió de nubes que derramaban sus lágrimas.

Lentamente... Pausadamente... En silencio... sin decir nada. Respetuosamente.

Y te ví como marchabas con la sonrisa en tus labios. Como siempre. Sin molestar. Levantando la mano diciendo adios y seguiste tu camino.

Un camino lleno de rosas, de dulces haikus y ternuras y un canto que la lluvia iba ensayando, pero que a tí, mi viejo amigo, ya no te mojaba.


In Memoriam






Malena

jueves, 22 de noviembre de 2007

El árbol de la luna llena (El viejo roble- 2ª parte)


Y de pronto se hizo el silencio. El viejo árbol dejó de bostezar e intentó ponerse erguido, pero sus raices ya estaban ocupadas por multitud de hadas que se habían aposentado en ellas como si fuesen el más cómodo asiento.


El viejo árbol se puso a escuchar. Durante su larga vida había asistido como oyente de excepción a todas las reuniones de aquellos pequeños seres.

Él también fue un joven árbol con fuertes ramas, de las que salían con frondosidad bellas hojas que lo hacían sentir seguro de sí mismo.

Y como joven aprendió a soñar. No sabía bien cierto con que soñaba, ni con quien, pero sabía que su joven corazón hecho con una mezcla de madera, savia y clorofila,latía a veces apresuradamente, esperando que le sucediera algo que justificara su excitación.

Y un día pasó. La noche fue extendiendo su manto para que se pudieran acomodar las estrellas y como una esfera redonda y plateada fue aposentandose una hermosa luna llena.

Un murmullo suave como de batir de alas se adueñó del claro del bosque donde habitaba el joven árbol, y pequeñas luciérnagas lo iluminaron.

Sorprendido y excitado, abrió la boca, cuando sobre sus hojas empezaron a posarse y a columpiarse pequeñas hadas de diferentes colores.

Hablaban, reían y volaban alrededor de él. Todas no. Todas menos una que se quedó sentada en una rama muy cerca de él. Le miraba, le sonreía y con sus pequeñas manos acarició aquel tronco que se estremeció por primera vez.

No hubieron palabras . Sólo una sensación de paz y alegría, llenó aquel corazón de madera, que se rindió ante aquella diminuta forma que le contemplaba, con la más tierna mirada que pudiera haber imaginado alguna vez.

Comenzó la reunión y también acabó. La luna se fue retirando y el sonido del batir de alas fue perdiendo intensidad hasta desaparecer.

El árbol cerró los ojos. Se abrazó con sus ramas y suspiró profundamente. En sus retinas había quedado la pequeña imagen de un hada que le había acariciado y que año tras año, en las noches de luna llena, aparecia para amarlo otra vez.


Malena

martes, 20 de noviembre de 2007

Noche en la Alhambra


La noche está estrellada y huele a jazmín en los jardines de la Alhambra. Se oye a lo lejos el rasgueo de una guitarra que llena la noche.

Notas que aman y lloran. Notas que se van deslizando suavemente por los salones árabes, acariciando a cada una de las columnas. Llegando hasta el Patio de los Leones y mezclándose con el agua que cae de las fuentes.

Noche de encanto que hace revivir mil historias que allí sucedieron y que se repiten cada noche en sus salones vacios.

De pronto, una voz se une a la guitarra. Una voz quebrada por el sentimiento que se mezcla con los jazmines y azahares.


En uno de los jardines, se va divisando una figura. Una sombra de mujer a la que sólo le alumbra la luna. Vestido negro largo con volantes, que acarician sus pies.


Claveles rojos en el pelo y un mantón que juega con sus brazos desnudos. Brazos que va elevando al compás de la voz y de la música que el aire le trae.

Sus pies inician un suave taconeo y su cuerpo se va cimbreando mientras sus manos parecen querer coger la luna.


Junco que se dobla, que se yergue, que domina, que acaricia y que llora.


Guitarra, cante y baile se han unido.


En la noche mágica y estrellada de Andalucía... se oye una zambra.



Malena

domingo, 18 de noviembre de 2007

Alas heridas


Hace muchos años, que oí en boca de mis padres una canción que se me quedó grabada en la memoria porque imaginé palabra por palabra lo que decían aquellas notas.

Más o menos era así: "La paloma que en sus alas lleva la señal del plomo que la hirió, muestra al aire su tristeza y su dolor".

No puedo evitar cada vez que la recuerdo, sentir una gran congoja en mi alma. ¿Quién no se ha sentido alguna vez como esa paloma? ¿Quién no ha seguido a pesar de la herida, volando?

Volando, pero esperando que unas manos la tomen y con caricias y con cariño le curen las heridas.

No me pregunteis el por qué, pero hoy me siento yo como esa paloma y necesito que unas manos me tomen parando ese vuelo desorientado y me digan: Malena, ven aquí corazón, que nadie te hará daño.


Malena

sábado, 17 de noviembre de 2007

Una noche movidita


Como le he dicho a Durrell (ver enlaces) me estoy trayendo todos los posts que tenía en Terra porque los estoy perdiendo y aparte están confundiendo las fotos.

De tal manera que tengo problemas de personalidad, ya que en un post que ponía: "Malena. Esa soy yo", pues me han puesto una foto del Barça y yo pienso: ¿Soy yo o soy Ronaldinho? Ante esta disyuntiva, me traigo a blogspot lo publicado.

Mi equilibrio emocional está en juego :)


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Os juro que tenía sueño, que tenía ganas de dormir y después de dar un par de cabezadas en el sofá, me levanté, cogí mi mp3 y me fui decidida al dormitorio para caer en brazos de Morfeo.

Antes, el ritual de cada noche. Busco a Wiper y le digo: Wiper, ¡Vámonos a dormir! y él muy obediente, me sigue. Se pone encima de su alfombrilla y ...¡A dormir!.

Secuencia segunda.- Apago la luz y voy notando como va llegando ese no saber si escuchas música o ya has dejado de escucharla.¡Oh...¡que bien!

Pero iba a ser que no. Oigo voces fuera de mi mp3 y escucho la voz de mi marido diciendo:¡Wiper, no ronques!,¡Será posible!.

El encanto se rompió ,y yo como tantas otras veces, saqué mi pierna izquierda y le dí unos cuantos toques, supongo que en la cabeza, que hizo que parase durante unos cuantos segundos.

Otra vez la voz desesperada que dice:¡ Al final lo echaré a la cocina!, y yo, otra vez, reflexología podal con el perro.

Bueno, parece que se había cansado de roncar y entonces, ataqué el "Canon de Pachelbel", ideal para hacer las paces con el sueño.


¿Qué he dicho?.¿Hacer las paces?.No. Ahora el que roncaba era mi marido y a él ya le tengo cogido el punto: le cierro la boca con fuerza y entonces se despierta y pregunta:¿Qué pasa?,¿Qué pasa? y yo le contesto con voz no precisamente angelical:¡Pués que ahora el que ronca eres tú!.


Vale, continuamos para bingo. Silencio en la casa.¿Silencio?.Oigo ruidos en el salón. No se vé ninguna luz encendida pero yo oigo ruidos. Me pongo alerta pero al instante, la detective Malena ha averiguado la procedencia.

Suena la tapa de una caja de lata muy mona en la que guardo pastas.¡El que faltaba!. El único hijo que todavía no se ha emancipado(bueno,sólo tengo dos), se ha levantado sigilosamente, a oscuras y ha pensado que la madrugada es el mejor momento para atacar la caja de los dulces.

Yo podía haber dicho en voz alta para que me oyera:¿Quién anda ahí?.Pero le hubiera fastidiado la emoción de comerse una buena pasta cuando "nadie" lo podía descubrir.

Ya preferí no mirar la hora, pero me metí en la cama con mi "Canon de Pachelbel" acompañada del sonido de alta fidelidad de los ronquidos de Wiper y mi marido.

¡Ay,Señor,Señor!,menos mal que esto no pasa todas las noches.

Malena




Del blog antiguo

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Aprendiendo con Jorge Luis Borges


Ayer recibí un pps que es una preciosidad. Basado en un texto de Jorge Luis Borges y teniendo de fondo la obra pictórica de Van Gogh y el acompañamiento musical del gran músico argentino Astor Piazzolla es un deleite para los sentidos.

Del autor del pps no dice nada y es un fallo porque se debería de saber quién ha hecho semejante trabajo.

He decidido colgarlo por lo menos para poder compartir con vosotros el texto de Borges y la Balada del loco de Astor Piazzolla.Disfrutadlo


Malena

APRENDIENDO

"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del sol quema.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira, pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Desafortunadamente, sólo se aprende con el tiempo".


Jorge Luis Borges

Buenos Aires 24/8/1899

Ginebra 14/6/1986

martes, 13 de noviembre de 2007

Serena


Que nada me pertenezca

Sólo la paz del corazón

y el frescor del aire



Kobayashi Issa ( 1763-1827)
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No pensaba hacerlo, pero he dejado libertad a mis pies y me han traido hasta el puente. Doy gracias al cielo por ese sol que me está iluminando y por esos pájaros que oigo cantar.

Revolotean por encima de las ramas de esos cerezos que me saludan, meciéndose armoniosamente, hacia un lado y hacia otro como en un baile ritual.

Hoy me he dado licencia para no dirigir mis pensamientos. Quiero que en este día, la sensación de libertad entre en mí. Me dejo mecer por el viento como un bebé en su cuna.

Siento dentro de mí una plenitud que no puedo explicar y que me hace feliz. Cierro los ojos y viene hacia mí el leve ruido del vuelo de las mariposas sobre las campanas del templo. Pensar en él, eleva mi espíritu y mi alma me traslada allí.

Me invade el silencio y el recogimiento de las personas que oran en busca de consuelo. Cientos de cintas prestan sus respetos a Buda y el susurro de las voces orando, hacen estremecer mi corazón.

Abro mis ojos y abro mi sombrilla. Una mariposa se ha posado sobre ella. La miro y pienso si no la habré hecho venir con mi imaginación desde el templo.


Le tiendo suavemente mi mano. Se posa en ella para a continuación echarse a volar.

La veo alejarse en el aire.Mi alma ha quedado serena.


Malena

domingo, 11 de noviembre de 2007

Confesiones en la playa


Ven. Vamos a aprovechar este otoñal día de playa y pongámonos como cuando éramos jovencillas: en la arena, tu espalda contra la mía. Mirando hacia sitios opuestos pero compartiendo los más sinceros sentimientos, nuestros entonces "grandes" problemas.

Problemas que desaparecían después de esas confesiones y juntas nos íbamos a comernos el mundo.

Mi gran amiga. Mi hermanita. Hemos estado muchos años sin vernos, sin saber la una de la otra y ahora el destino nos ha regalado el volvernos a encontrar.

Nuestros corazones siguen como en la adolescencia y no nos hemos extrañado.

Ha sido como las palabras de Fray Luis de León: "Decíamos ayer". Sí, decíamos ayer, después de treinta años, y tus brazos y los míos se abrieron y se fundieron en un abrazo nervioso para mirarnos fijamente nuestros rostros, para intentar adivinar como habían sido esos años. Para observar si la vida había dejado surcos en nuestras almas.

Por eso ahora, hemos ido como antiguamente a la playa y bajo esos rayos de sol del mes de Noviembre, tu espalda contra mi espalda y nuestros corazones también, como antiguamente, se han puesto a confesarse.

¡Qué distinta la vida de como la imaginábamos! ¿Verdad? No todo eran alegrías. Nadie nos habló de que también existían penas y a base de sacar fuerzas las tuvimos que superar.

Que los padres no son para siempre. Que encuentras durante ese recorrido a muchas personas. Unas te harán bien y otras te manipularán. Que la manipulación hace daño pero que afortunadamente, hemos encontrado unas manos fuertes a las que nos hemos cogido para compartir el camino de la vida.

Que maduras. Que tienes miles de vivencias, unas agradables y otras no. Que te conviertes en madre y vives para esos hijos. Y que das la vida por ellos. Y que del aprendizaje que les das, unos aprueban la asignatura y a otros les cuesta más.

Quédate así, en esa postura porque así podrán salir mis lágrimas. Las lágrimas que sólo puedes derramar junto a una amiga. Lágrimas de niña que se asustó y lágrimas de mujer que se ha enfrentado a la vida.

Seguimos recibiendo golpes y alegrías pero somos más fuertes y en nuestro corazón siguen vivos la esperanza, los sueños y la alegría de vivir.

Gracias mi hermanita por estar ahí. Por saber escuchar en silencio y comprenderme. Por saber que los años no han podido con nuestra amistad y que al mirarnos, seguimos sabiendo que podemos contar la una con la otra.

Un beso muy grande.



Malena

viernes, 9 de noviembre de 2007

Amantes


Te veo cada día y cada día estás distinta. Calmada, agresiva, dulce, coqueta. Y yo te observo y mudo no puedo decirte nada. Coqueta me abrazas sin saber que mi corazón por tí late. Enamorado callado pero loco por poseerte.

Te elevas y me tocas, indiferente a lo que provocas y yo, enamorado, privado del don de la palabra, voy desgranando en silencio, mi letanía de requiebros, mi letanía de lamentos.

Te enfadas, te agitas y hasta mi llegan tus improperios, pero sigo callado y soporto tu lucha hasta que calmada dejas de golpearme.

Pero yo sigo amándote día tras día, mendigando un poco de tus caricias. Callado, mudo, enamorado sin esperanzas, sabiendo que te amo cuando subes, cuando bajas.

Yo por fuera impasible, por dentro, volcán de fuego.

Y siempre esperando la noche, mi momento de gloria, cuando dormida a mis pies, yo puedo con mi luz acariciarte, porque yo soy el faro y tú, la mar, mi amante.

Malena


( Del antiguo blog)

martes, 6 de noviembre de 2007

La vida a veces nos besa en la boca.


El otro día leí una frase en una canción de Serrat, que me impactó. No por la trascendencia de la misma, sino porque no la había oído nunca y era realmente bella: " La vida a veces, sólo a veces, te besa en la boca".

Sí que es verdad, es muy acertada porque ¿hay algo realmente más bello que un beso de la persona que amas?

La vida te besa en la boca... y la repito una y otra vez mientras intento recordar cuantas veces lo ha hecho conmigo. No es necesario que hayan sido momentos espectaculares. Hay veces que son momentos sencillos pero que han llenado tu alma, y que incluso, han tenido para el que los ha vivido, una música de fondo.

¿Cuántos momentos han habido en nuestra vida en los que has pensado que sólo les faltaba esa música que en las películas acompaña a los momentos trascendentales?. Son como las canciones a las que acompaña un video-clip para hacértela más fácil de entender.

Yo prefiero cuando escucho mi música, hacerme mentalmente mi propio video-clip.

Confeccionarme esa historia a través de los sentimientos que me inspira.

Te relajas, cierras los ojos y escuchas por ejemplo a Mascagni en " La caballería rusticana".

Puedo cambiar la historia dependiendo de mi estado de ánimo, pero empezaré por un cielo sorprendentemente azul y una estampa de una llanura sembrada de trigo, mientras la brisa va haciendo bailar dulcemente a unas espigas que son el reflejo de un sol dorado y radiante. Y a la vez oigo el ruido acompasado de unos cascos de caballos trotando por la llanura.


Esa conjunción de la brisa con el movimiento dulce de las espigas y el sonido monocorde de los cascos de los caballos, te hace sentir recogido y con una sensación de plenitud.


Hay momentos, en los que la música va in crescendo, más y más, y te va enervando hasta que culmina abriendo mentalmente los brazos como para intentar abrazar entre ellos todas esas imágenes.

Y es que la vida, aparte de estar formada por una sucesión ininterrumpida de video-clips, hay veces, sólo algunas veces, que te besa en la boca.


Malena

domingo, 4 de noviembre de 2007

Llegando la noche. ( El viejo roble)


Hace tiempo que empezaron a tomar vida en mi mente extraños personajes. No extraños en cuanto a su apariencia, sino porque pertenecían a un mundo de fantasía en el que sólo allá cobraban vida.

Fueron empujándose poco a poco hasta tomar posiciones y demandándome con exigencias su necesidad de salir a la luz.Sus argumentos me parecieron muy válidos y les prometí que a medida que yo pudiera les daría salida.

En el antiguo blog ya salieron a conocer mundo y se acostumbraron a él de tal manera, que siguen pidiéndome y pidiéndome más salidas.

Os los presentaré de la forma que se debe hacer. No con exigencias como hicieron ellos, sino suavemente, para que se acostumbren a que saldrán cuando puedan, no cuando quieran.

Os los presento en esta introducción a la que con su permiso (y han estado de acuerdo), le he puesto el nombre de :

Llegando la noche.(Introducción), aunque el título general que es el compendio de estos relatos es: "El viejo roble"
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"Va cayendo lentamente la tarde y el sol indolente, lanza sus débiles rayos a través de los árboles del bosque, dando un color rojizo a las hojas que se mecen al compás del viento.

La noche tímidamente empieza a hacer su aparición y el encargado de encender las estrellas, ha empezado ya con su cotidiano trabajo.

Toma una nube en la mano y con ella les va sacando brillo una por una. Las quiere. Las mima. Y ellas con un guiño le agradecen su esmero. ¡Son tan coquetas!

Mientras, allá abajo, en aquel claro del bosque, la luna ilumina al viejo árbol que extiende perezosamente sus ramas, mientras abre la boca en un bostezo, para a continuación exhalar un suspiro.

Es noche de luna llena. Noche de ritual. Noche de ceremonias. Noche de hadas.

Se acerca el momento. La noche se llena de suaves sonidos que acarician el alma. Todo es paz. Todo es calma. Rumor suave de alas se oyen en el aire.

Pequeñas luces van bajando. Distintos colores que van iluminando el claro del bosque y toman forma humana. La última en llegar, la que trae el color verde, verde como el mar, verde como la esperanza. El viejo árbol bosteza. Paz. Calma. Es la noche de las hadas..."



Malena

miércoles, 31 de octubre de 2007

Te voy a contar un cuento


Siéntate aquí, a mi lado. Coge ese cojín mullido de tantos colores y ponte junto a mí.

Relájate. No pienses en nada que pueda romper esa sonrisa con la que esperas el ya conocido"Erase una vez".

En tu pelo se refleja un rayo de sol y me hace sonreir pensando que las estrellas empiezan a acomodarse en tu cabeza.

Dame la mano.Transmíteme esa inocencia de la que estás llena y que me inspirará el más dulce cuento con el que te haré soñar.

Tus ojos me miran llenos de curiosidad, esperando que de mis labios salgan hadas, duendes, palacios y una hermosa niña tan bonita como tú y que bajo el poder de una varita mágica se convertirá en la más bella princesa.

Tus pies se mueven inquietos y con tus manos estiras esa falda de cuadros que mamá te puso esta mañana.

Se va respirando en la habitación un ambiente cálido que presagia momentos de ensueño.

Y entonces, con tu voz tan niña, me miras y preguntas impaciente: Abuelita,¿empiezas ya el cuento? y yo, te miro y pienso:"mi niña............el cuento más bonito eres tú.


Dedicado a las abuelitas jóvenes y a esas nietas que espero en un futuro,tendré.



Malena


(Del blog antiguo)

lunes, 29 de octubre de 2007

Buenas noches, tristeza


Me he levantado de delante del ordenador apagando la luz de la habitación. Sólo me he quedado con la suave y tenue luz que sale de la pantalla y me he acercado a la ventana que da al pequeño jardín interior.

He apoyado la frente sobre el cristal e inconscientemente he mirado hacia el cielo. Parece que esta noche nublada hace que las estrellas no me quieran hacer compañía.

Echo vaho sobre el cristal y con un dedo voy dibujando una línea sobre él. La miro y siento que es la línea de la soledad.

Esa soledad tan íntima que no puedes compartir con nadie. Tan íntima que cuando te haces consciente de ella, te oprime el corazón y al mismo tiempo que sientes el dolor, te entran unas inmensas ganas de llorar.

A veces quieres convencerte de que desaparece, pero va tan pegada a tu piel que no puedes hacer nada por arrancártela. Te inventas mil sueños pero a su contacto, éstos desaparecen volviendo otra vez a reinventarlos.

Soledad cruel que todos llevamos encima. Soledad que pide a gritos una caricia, un consuelo.

Es la soledad del caminante. Aquella con la que nacemos y que se hace visible en aquellos momentos en que te encuentras contigo mismo y te hablas de tú a tú.

Siento escribir estas letras tan desalentadoras, pero es que esta noche la he sentido a mi lado como a una vieja amiga que ha venido a darme la mano.

Buenas noches tristeza.


Malena

viernes, 26 de octubre de 2007

Aquel viejo tren.


He decidido viajar y tras largo tiempo de no hacerlo, mis pasos me han llevado a una vieja estación de ferrocarril.

Es algo curioso, pero siempre que entro allí, siento el olor de tiempos pasados. Sí, porque los tiempos pasados, tienen un olor característico que invariablemente trae evocaciones de viajes hechos en el pasado.

O bien en tu infancia, o cuando ya joven, te atreviste a coger aquella maleta de cartón, sujetada por correas y te embarcaste en aquella aventura de la que solo conocías el final: una llegada a otra estación donde al bajar te recibirían unos brazos de los que no querrías desprenderte nunca.

Pero antes de llegar a este punto, vas pasando por una serie de sensaciones que te arrullan,que te resultan familiares sin serlo, aquel " dejà vu" que te hace sentir protegida.

Te "arrebujas" en tu sillón, intentandolo hacer más cómodo y miras el reloj de pulsera, pensando en cuantos minutos faltan para salir. Coges el libro que trajiste preparado para hacer más cortas las horas. Lo pones encima de tu regazo y miras hacia afuera.

Enfrente tienes el gran reloj de la estación y gente, mucha gente que parece no saber hacia donde va. Salen del bar de la estación con bocadillos envueltos en papel y la mirada fija en el tren, como si tuvieran miedo a que se les escapase.


Entonces con una enérgica voz, oyes la orden que dará lugar al comienzo de tu aventura: ¡ Pasajeros al tren! y en ese momento oyes ese ruido metálico de las ruedas en movimiento que te acompañará como fiel amigo durante todo el viaje.

Miras disimuladamente a tus compañeros y después de esbozar una tímida sonrisa a la persona con la que has cruzado la mirada, coges en tus manos, con una afición ficticia, el libro que con tanto interés buscaste en tu mesilla de noche, para hacerlo compañero de esas horas, que a veces se hacen interminables.

Miras a través de la ventanilla y ves como se van alejando, primero lentamente y luego acelerando el ritmo, las últimas casas de la ciudad, mientras el silbato del tren parece despedirse de ellas.

Ves pasar paisajes que te van haciendo adormecer. Intentas no cerrar los ojos, pero ese traqueteo del tren, va en contra de tu decisión y el libro que con tanto afan mirabas, va resbalando de tus manos hasta aposentarse en tu falda.

Oyes el ruido de las máquinas y el silbato del tren cada vez más lejano, como algo ajeno a tí.

Tus ojos, al final, cansados de esa batalla perdida de antemano, se cierran y como flotando en un espacio distante, empiezan a surgir de una forma lenta y suave, las imágenes agradables que van saliendo de tu susconsciente haciéndote, dentro de tu ensueño, sonreir.

¿ Piensas en esa llegada? ¿En esa distancia que se va acortando? sonries sin querer y vuelves a escuchar aquella voz que llega a tí con sordina y que te hace abrir por un instante tus ojos :¡ Estación de Bobadilla! ¡Diez minutos!. Miras sin mirar y te "arrebujas" una vez más en tu asiento.

¡Ya estoy más cerca! ¡Espérame! ¡Ya falta menos!


Malena


(Del antiguo blog)

martes, 23 de octubre de 2007

Sentido y sensibilidad


El hecho de sacar a pasear a tu perro a casi las mismas horas y a los mismos lugares, te da la ocasión de conocer a personas que coinciden contigo.

Este es el caso de una chica, jardinera del que yo llamo mi parque, con una discapacidad mental que no la priva de tener su trabajo y hacerlo con mimo.

Nos conocemos desde que yo tengo a Wiper(11 años) y gracias a él nos conocimos. La llamaré M.aunque su verdadero nombre es precioso. Tiene siempre la sonrisa en sus labios , la inocente frescura de preguntar todo lo que supone una curiosidad para ella y la confianza del que sabe que es escuchado para contar su vida.

Así de esa manera ella supo de mi vida y yo de la suya.

Todas las novedades me las iba contando con orgullo: Sus viajes con sus padres,su escuela por la tarde, su primer enamoramiento, el hacerse novia de un jardinero de otro parque, su irse a vivir juntos y por último, su despedida porque dejaba el parque y se iba con su novio a vivir a una localidad costera.

Me lo decía con ilusión y yo me alegré... Este escrito lo hice hace tiempo para ella y lo publiqué en el otro blog.

Hoy lo quiero sacar otra vez a la luz porque fue la semana pasada cuando al encontrarnos me dijo: Malena, ¿sabes que no nos volveremos a ver? Y acariciando a Wiper me miró, me dio dos besos y al sentir que perdía a un ser tan especial, los ojos se me empañaron pero le dije con una gran sonrisa: M. que seas muy feliz. Te lo mereces.


Esa es la historia de este relato que como la novela de Jane Austen lleva su mismo título. Pero es el que mejor la describe a ella.
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No quiero pensar en ella, pero me viene constantemente a la cabeza. Es un ser tan especial...

Incapaz de hacer daño a nadie. Pensando mil veces las cosas para no molestar, y sin embargo, siempre se siente culpable de cosas que nunca llegó a realizar.

Siempre rodeada, pero siempre en soledad.

Todo es sensibilidad, todo es dulzura. Sin embargo nunca piensa que lo ha hecho bien.

No vé la maldad, pero su mente débil la hace imaginar historias que jamás existieron y las llega a creer. Y piensa, piensa, y dá vueltas a su linda cabeza, pero nunca se le abre la puerta que le dé la vida a entender.

Creció, su cuerpo es de mujer, pero sigue siendo una niña. Quizá, si la encontrarais, no la veríais así.

Camina por la calle con soltura, con gracia. Mira con sus grandes ojos todo el mundo que se le pone a sus pies. Parece que domina, pero sólo es una niña que todavía espera que le digan: "No corras, no te vayas a caer"."Abrígate, cierra la boca, no cojas frío otra vez".

Y la veo luchando sola y la veo con su carretilla y los gruesos guantes en las manos, llenando el mundo de hadas, de elfos, de poesía, que es lo único que puede entender.


Mente frágil, llena de dulzura, pero yo la quiero y la admiro tal como es.


Malena

domingo, 21 de octubre de 2007

Cuando los sueños navegan.


El trabajo que hoy presentamos conjuntamente “El Viento en la isla” http://vientoenlaisla.blogspot.com/ y yo, es el resultado de un proyecto que hemos elaborado con mucha ilusión.

Periódicamente, cuando la inspiración nos venga, iremos publicando alternativamente, en cualquiera de los dos blogs, estos intentos de aunar nuestras inspiraciones. Nosotras hemos disfrutado mucho haciéndolo. Esperamos que os guste.


El Viento y Malena


...................


Cuando la noche atavía
de azul oscuro
mi casa
y tras los cristales
las luces alumbran
la ciudad cansada

Entre silencios pensados
Navega la nada...


Barcos a la deriva
Mares que se agrandan
abriendo caminos
de agua salada

Mi cuerpo se rinde
Se olvida mi cuerpo
Se viene mi alma

Se asoma la luna redonda,
plateada
Cálido el recuerdo calienta
mi casa
Primaveras rosas
Piel de porcelana
Canciones de cuna
Besos en la almohada
Manos de algodón
Risas, esperanza

¿Y después...?

¡Silencio... !
Los sueños me hablan...


............


Mis ojos buscan en el firmamento, no sé que sueños extraños. Me dejo llevar por el ritmo de mi corazón que pausadamente late: uno, dos, uno, dos... Y mi mente se ensancha.

Ausencia de pensamientos, plenitud de sensaciones... Soy como un barco de papel que navega en la corriente de un rio inexistente.

Y voy... a ninguna parte y a todos lados, porque me siento mecida por una cuna que me trae sueños de mi infancia.

Y juego... con estrellas que bajan y me rodean dando luz a mi espacio.

Y sueño... con damas de noche que se abren y me exhalan su perfume. Y mientras... serenamente... los sueños... adormecen mi alma.

viernes, 19 de octubre de 2007

Mundo virtual

Ayer, en un comentario que me dejó mi compañero Etinarcadia de CalleQuimera.blogspot, a propósito del post "Camina" en la que ofrecía mi mano para caminar, me dejó triste y pensativa, cuando decía que si nos viéramos por la calle, seguro que ni nos miraríamos.

La verdad es que me puse a reflexionar sobre este mundo virtual y los sentimientos que afloran entre los blogueros. Sentimientos que no son virtuales porque sufrimos en el corazón las penas y preocupaciones de nuestros compañeros.

Es verdad que decir que ahí tienes mi mano, es una frase en principio virtual, pero lo que quiero transmitir es que contais conmigo. Que si teneis problemas, yo, con mis humildes y sencillas palabras, estaré apoyandoos y que si estais en Barcelona, decidme donde os puedo encontrar porque sí que estaré físicamente a vuestro lado.

No puedo quedarme impasible ante los problemas de personas con las que estoy interaccionando cada día. Cuando sé que una compañera quiere ser madre y sufre porque no le ha llegado la hora,¿Cómo voy a ignorarla? Le escribiré para que sepa que me acuerdo de ella, que la llevo en mi pensamiento y que no está sóla.

Si hablo de mi YO-X, él sabe la que montamos entre los dos, alquilándonos como enanos de jardín para hacerle sacar una sonrisa.

¿Cómo voy a olvidar a mis niñas cuando están tristes? ¿Cómo voy a considerar virtual a Federico, mi maestro de maestros, cuando sabiendo de mi interés por la música china no paró buscando a través de la red canciones de Teresa Teng, y una vez conseguidas, me las grabó en un c.d que me envió a casa, y que las oigo con cariño por todo el interés que se tomó?

¿Cómo voy a olvidar que cuando no estoy bien, me llegan abrazos a través de correos y en comentarios? puede que no sean físicos, pero me hacen sentir que no estoy sóla.

Es verdad que hay una muralla, una pantalla por medio que no nos deja tocar nuestras caras, pero también es verdad, que a veces las hemos saltado y nos hemos podido dar un gran abrazo ¿Verdad, Viento?

El mundo virtual puede ser derribado con muestras de cariño. No ese cariño exaltado que producen los chats y los blogs, sino con un cariño sereno, reflexivo, basado en el respeto, en el querer conocer los verdaderos sentimientos del que está escribiendo un post o dejando un comentario.

Yo soy de las que creen que cuando dejas un comentario, estás dejando no sólo palabras para cumplir, sino sentimientos que sólo puedes reflejar a través de ellos.

No quiero exaltaciones, ni las doy. Sólo ofrezco lo que sinceramente puedo dar : mi cariño.

Malena

jueves, 18 de octubre de 2007

Soñar en Granada


Si una ciudad me ha hecho soñar antes,mucho antes de conocerla, ha sido Granada.

Aquella edad en la que empiezan a amanecer los sentidos y las sensaciones afloran, fue cuando oí por primera vez la canción " Granada".

No importa quien era el que la cantaba, lo importante era el mensaje que transmitía, entre aquella sucesión de notas que iban " in crescendo " y que hacía imaginar a este corazón soñador con una tarde de toros, ¡ olés!, mantillas, un valiente torero y una mujer morena de ojos grandes a la que se le iba el alma en cada lance.

Ramos de rosas, de suave perfume, para una manola, para una Virgen morena.

Esa es la Granada que yo conocí en mis sueños. En esos sueños en los que el torero era guapo y varonil y la manola era yo. Con mi mantilla, con un clavel rojo en el pelo.¡ Siempre claveles!

Luego fui creciendo y cayó en mis manos el libro de Washington Irving:" Cuentos de la Alhambra".¡ Dios mío! Esta cabecita soñadora pasó de ser "manola cantada en tardes de toros" a ser una damita musulmana que pululaba de una estancia a otra de la Alhambra.

Una Alhambra rica. Rica en cultura. Rica en jardines, en fuentes, en historias de amor y desamor.

A la Alhambra no hace falta conocerla para soñarla. Puedes pasear por sus jardines. Reposar en sus salones. Encantarte con el sonido del agua de sus fuentes, que parecen traer voces que te hablan de esperanzas.

No es extraño, que el maestro Tárrega compusiera sus " Recuerdos de la Alhambra" después de un viaje a Granada. Si la oís, en los rasgueos de su guitarra, podeis escuchar el sonido del agua, la brisa que mece las flores y al fondo... Granada.

Como tampoco es extraño el lamento de aquel mendigo invidente que retrató García Lorca, cuando en la puerta de la Alhambra dice con voz rasgada : " Dame limosna mujer, que no hay en la vida nada, como la pena de ser, ciego en Granada".


Malena

martes, 16 de octubre de 2007

Camina.


Cuando ves que tus fuerzas caen,

Cuando tu sonrisa se convierte en una mueca.

Cuando las lágrimas pugnan por salir,

Cuando no encuentras cual es tu puesto.


Cuando quieres volver a tu niñez,

Cuando de tus labios no puede salir una palabra amable.

Cuando piensas que no existen ángeles,

Cuando crees que ya no te necesitan...


Camina... Ponte de vestido aquella sonrisa que llevabas aquella tarde y tiende la mano.

No sabrás cómo, pero en medio de ella aparecerá una rosa.

Una rosa y otra mano que te cogerá con fuerza.

Estréchala... y ¡camina!


Malena

domingo, 14 de octubre de 2007

Mirando a la noche


Mira por el balcón al mismo tiempo que enciende un cigarrillo. Ese cigarrillo que tanto le hace toser. Se queda mirando como el humo inicia figuras amorfas e intenta no pensar. Desea que la quietud de la noche le contagie un poco de serenidad.

¿ Cuántos años hace que no la tiene ? ¿ Cuántos años que el trabajo le devora ? Quizá sea mejor así. Así no tendrá tiempo para pensar en si mismo.

¡ Qué daría por olvidarse de todo ! ¡Por ver que sus problemas se van resolviendo ! Está cansado, muy cansado. Tanto... que poco a poco se olvidó de que se podía soñar. Tanto... que se negó a si mismo cualquier atisbo de felicidad. Como si ésta fuera algo a lo que no tiene derecho. Y la niega. Y cuando está a punto de conseguir un minuto de ella, retrocede espantado.

Mientras, en otro balcón con un escenario diferente, una figura femenina envuelta en un chal, mira también la noche. Sus pensamientos van y vienen y su cara denota reflexión. Piensa en como poder ayudar al hombre que ama. Da vueltas a su cabeza intentando buscar soluciones a sus problemas.

Daría media vida por ese hombre del que se enamoró. Aquel que durante un tiempo fue capaz de hacerla soñar pero que hoy está superado por las preocupaciones.

Lo ve tan abrumado , que quisiera volar hacia él y tomarle la cara entre sus manos y decirle que todo tiene solución. Borrar las arrugas de su frente con mil besos, con mil caricias.

Pero ahora sigue pensando. No es el momento de dulzuras.Es el momento de ser positiva. De apoyarlo. De ayudarle a resolver ese rompecabezas que es su vida. Una vez que esté arreglado, le dará la mano y juntos con las manos entrelazadas, irán caminando a buscar aquella felicidad que existe y a la que sin duda se abrazarán.

Pone dos dedos en sus labios y sopla enviando un beso que surque los cielos y llegue hasta el amado para a continuación cerrar el balcón.

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Apaga el cigarro. Mira hacia la noche y por un instante aparece en su mente la figura de ella. Y como si en ese momento mil besos hubiesen llegado hasta él, suspira, medio sonríe, cierra el balcón y lentamente se dirige hacia su cama.

Malena

jueves, 11 de octubre de 2007

Sólo sé.


No puedo imaginar rios que bajan por las montañas arrastrando a su paso piedras y hojas.

No puedo imaginar el sonido de sus aguas al chocar contra las rocas, ni el gozo del alma mía ante su fuerza.

Ni el musgo que se adueñó de la tierra, formando un pequeño prado.

No puedo imaginar a las hadas revoloteando alrededor del viejo roble, ni a los duendes que toman nota de lo que sucede en el bosque.

Ya no puedo... En estos momentos he pedido silencio... En estos momentos no los veo.


No sé si hay estrellas encendidas en el cielo, o si la luna se escondió jugando con ellas al escondite...


Sólo sé que estoy a tu lado y que tú eres mi sueño.


Sólo sé que lo único que hoy puedo escribir... es que te quiero.



Malena

martes, 9 de octubre de 2007

Alma de pájaro





Es un hombre joven más que cumple sus obligaciones cotidianas. Un trabajo que le absorve, unas preocupaciones que le rondan por la cabeza y que debe resolver. Un hombre joven como tantos, que camina con decisión abriéndose paso en la vida.

Tiene ojos soñadores y alma de pájaro. Sus sueños van y vienen volando por el aire. Le vence el cansancio pero cierra los ojos e intenta pensar que ya es fin de semana...

"Torre de control: Aquí eco charlie delta delta kilo, pidiendo permiso para despegar. Destino: La Cerdanya.

Se eleva con decisión. Le han salido alas y su alma se va expandiendo ante la visión de las cumbres. Prados verdes se extienden en el suelo y el ganado pace tranquilamente. Una paz se enseñorea en el ambiente.

Tierra y cielo se unen en una atrayente sinfonía. Nubes que adoptan formas suaves que acarician el pensamiento. Y se siente fuerte. Se siente dueño y señor de los aires y sonríe.

Comprueba los instrumentos de vuelo.Todo está correcto. Todo controlado.

La Cerdanya está a sus pies y observa a vista de pájaro, los tejados de pizarra de aquellas casas de madera. El sol lanza sus rayos haciendo resaltar los diferentes tonos de verde del paisaje, y él, que ama la belleza, suspira con un suspiro de felicidad.

Atrás quedan las preocupaciones. Ahora sólo están el cielo, la naturaleza y este joven piloto que cada fin de semana, con la sonrisa en los labios, surca como un pájaro más los aires, cambiando los brazos por alas".

Dedicado a mi hijo Daniel.

Malena





sábado, 6 de octubre de 2007

Llueve...


Llueve, tras de los cristales llueve...

Se ha levantado un día gris y como ya debía estar previsto en el planing celestial, han comenzado a caer las primeras gotas sobre los árboles del parque y que, al resbalar sobre las hojas, han caido suavemente a una tierra ávida de ellas.

Veo como caen sobre el pequeño lago, produciendo diminutas ondas, que se van extendiendo a un ritmo acompasado y que disturban la paz de aquellos peces que, asomando la cabeza, parecen protestar por interrumpir su calma.

Poco a poco el olor a tierra mojada va impregnando el aire matinal, que al unirse con los demás olores del parque, producen una sensación de suave borrachera.

Y toda la diversidad de aves que normalmente rompen el silencio cada mañana, han replegado sus alas en torno a su pequeño cuerpo, formando una especie de ovillo que disipa aquella fresca humedad que cala los huesos.Y allí, en las ramas de sus árboles, callan, respetando el santo silencio.

El agua cae con más fuerza y se empiezan a formar aquellos charcos, en los que las hojas caidas, se mueven como pequeños barcos. Sigue la calma, sigue el ruido acompasado de esa lluvia que parece el suave bombear de un corazón.

Nada rompe aquel momento, en el que vas sorbiendo, segundo a segundo, esa serenidad que ha nacido en este día gris. Y yo, paso a paso, me voy alejando mientras con voz muy queda voy cantando aquella canción que Serrat creó en un día como éste.

Pintaron de gris el cielo y el suelo, se fue cubriendo de hojas, se fue vistiendo de otoño. Llueve...

Malena

jueves, 4 de octubre de 2007

Gracias


Hay veces, cuando llega este otoño, en el que al mismo ritmo que caen las hojas de los árboles, se va adueñando de tí una melancolía que toma su aposento en tu alma y te deja sin fuerzas para seguir hacia adelante.

Un otoño romántico pero triste que te hace filosofar sobre cosas de tu vida y que te puede arrinconar dejándote sin defensas.

Mi querida amiga Viento, me envió un sms que me hizo llorar de emoción y en el que decía entre otras cosas, que nunca nos pueden abandonar los sueños.

Su sms, su llamada y vuestros comentarios a la dulce geisha, se transformaron en abrazos que fui recibiendo y llenándome de una calidez que necesitaba.

No sois sólo compañeros de blog. Viento, Rafa León, Calle Quimera, Fgiucich, En tierrra de nadie, Consuelo, María Narro, Prometeo, Durrell, Patry, Paco Huelva, Manolo Rubiales, Victoria, Mi Perro andaluz, Mi Chica, y en la gran distancia, Mucha con sus consejos y otros más de los que estoy segura que de saber que los necesitaba, habrían venido. Os habeis convertido en algo más entrañable: en amigos que han sabido con sus palabras estar a mi lado.

Los sueños no pueden morir nunca y yo no puedo renunciar a ellos. Sueños hay en una hoja que cae, en gotas de lluvia, en un cielo gris... todo depende de los ojos con que los miremos .Y mis ojos los vuelven a mirar con poesía

Para cada uno de vosotros, un beso muy grande con todo mi cariño.


Malena

martes, 2 de octubre de 2007

Aromas del ciruelo

Aroma del ciruelo

de repente el sol sale.

Senda del monte.


Matsuo Bashô .

Salgo de mi okiya lentamente, sin hacer ruido. Mis hermanas todavía duermen y no las quiero despertar.

Mi alma está inquieta y necesito salir a buscar el frío del amanecer. Aquel que ha cubierto de escarcha las hojas, semejando perlas que el cielo ha derramado sobre ellas.

Las miro como resbalan suavemente hasta caer sobre las piedras de aquel camino que nos saluda cada mañana.

Respiro profundamente, quiero absorver el aroma de los ciruelos que me regalan la vista con sus algodones rosas. Los miro recortando sus ramas sobre la fachada de la okiya. Parecen geishas bailando la danza de la primavera del río Kamo.

El aire de la mañana las hace mover suavemente y creo ver en su movimiento, los kimonos color pastel de las bailarinas.

Este es mi mundo de la flor y del sauce. Donde puedo soñar libremente e inundar mi corazón con las más dulces canciones. Soy una geisha y siempre quise serlo.

Me quedo todavía contemplando la vista sobre el río. El sol empieza a salir y lo veo reflejarse sobre las tranquilas aguas. Esa visión me hace estremecer y cierro los brazos en torno a mi abrazándome.

De lejos veo a los hombres y mujeres que empiezan a dar vida a los alrededores de mi barrio de Pontocho.

Es el momento de seguir. Con la paz que va llenando mi corazón, iré ascendiendo la senda del monte y allí en su silencio, soñaré.


Malena

lunes, 1 de octubre de 2007

Una mente en blanco


Erase una vez, una mente en blanco a la que no llegaban ideas.Era tan plana como su vida.Tan vacía como su universo.

Solamente las arañas se habían atrevido a instalar sus sedosas redes,que se extendían por todo aquel espacio, dando algún sentido a aquella vacuidad.

Ni paz, ni alegría, ni dolor, ni miseria, ni esperanza, habían tomado nunca posesión de aquel espacio inerte.

Estaba sola,aislada de cualquier fenómeno que indicara una mínima existencia de
emoción.Pero... existía. Producía la energía mínima necesaria que se encargaba de mantener sus constantes vitales.

Y... por no pensar, nunca llegó a ella la información de que paralelamente, existía otro mundo mayor que ella. Donde las ideas se entrecruzaban y formaban una extensa red de palabras.

Palabras que eran reflejos de sentimientos, de conocimientos. Ideas que interactuaban. Ideas llenas de vida.

Sin embargo, ajena a aquel mundo desconocido...,aquella mente existía.

Malena

sábado, 29 de septiembre de 2007

Alma de fado


Siempre digo que tengo alma de fado porque cada vez que me pongo a escribir, salen notas de melancolía. No es algo esporádico. Desde pequeña me ha sucedido.

Puede parecer que vivo dentro de la tristeza y no hay nada más lejano de ser cierto. Decir que vivo en una felicidad permanente, sería demencial, porque a quién más y a quién menos, la vida le ha vapuleado de una u otra manera.

Es curioso, pero cada vez que aparece en mi vida un problema, no lo intento obviar, pero mi primera reacción es evadirme. Sumergirme en un mundo fantástico, donde surgen como reacción, palabras armoniosas, situaciones que te inducen a querer volar en alas de la imaginación. Y lo consigo.

Yo siempre me digo que mis letras más inspiradas han surgido en momentos de conflicto personal. Eso no quiere decir que elimine el problema, pero si que consigo un estado de serenidad, que me permite ver mejor la problemática y llegar a su resolución.

Una amiga me decía que yo era una superviviente a la que le pueden venir situaciones adversas, pero en cuanto me dan una oportunidad, salgo de ellas, aferrándome a la vida con alegría.

Es una necesidad imperiosa. Pero a veces, también como una concesión, como una tregua en la lucha que es la vida, extraigo de dentro de mi alma, aquellas cosas que me hacen decir que Malena no tiene nombre de tango. Malena tiene alma de fado.


Malena

viernes, 28 de septiembre de 2007

A mis compañeros y amigos de blogs

He recibido con mucho cariño y orgullo los premios de Blog Solidario de mis amigos:

Pablo Labrado: http://pablolabrado.blogspot.com/

Miruchi: http://rinconmiruchi.blogspot.com/

Federico: http://fedequiza.blogspot.com/

No os extrañe el que no los luzca en el blog, de la misma forma que no puse en su tiempo el Thinking Blogger AWARD de mis entrañables amigos de Calle Quimera:

http://callequimera.blogspot.com/

y el Blog Solidario de mi querida escritora María Narro:

http://wwwshakespeareyyo.blogspot.com/

El hecho de no lucirlos se debe a que pienso que el mejor agradecimiento es llevarlos en mi corazón por lo que significan: cariño.

Y si tuviera que seguir la cadena, os tendría que poner a todos porque todos me enseñais algo nuevo cada día y de todos tengo que aprender.

Con todo mi cariño.


Malena

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Algo insignificante


Se siente algo insignificante. Algo así como en la mano, una rosa de Siria. Tranquila y sosegada.
Recibiendo estremecida, los rayos de un sol que ya apenas calienta.

Vibrando ilusionada con las notas dulces que de muy lejos vienen volando. Soñadora impenitente.

Puede elevar la mirada y hablar con las hojas de los árboles. Puede agacharse y recoger el fruto caído de un castaño y acariciarlo.

Puede llorar ante una falta de afecto y pisar las hojas que el otoño viste de mil colores sobre el parque, imaginando, que es la más bella alfombra que pudieran haberle regalado los dioses.

Puede quedarse ensimismada con el agua del lago y como si fuera una gran sala, ver como se deslizan figuras bailando un vals.

Vestidos largos de seda y zapatos de raso brillante. Giran y giran y los colores se confunden. Una reverencia, una sonrisa y desaparecen entre las plantas acuáticas que adornan el lago.

Camina sin prisa, sonríe al guarda. Se sienta en un banco mientras acaricia el pelo sedoso de su fiel compañero.

El tiempo no existe... Los pájaros callan... Cierra los ojos y se bebe el aire que mece las copas de los árboles.

Silencio... dejadla... dejadme que sueñe.


Malena

lunes, 24 de septiembre de 2007

Oscureciendo


La campana para de sonar.

El eco de las flores

perfuma la noche.

(Matsuo Bashô)

Se está oscureciendo y el lucero del alba brilla en todo su esplendor. Las tenues luces de mi casa de té, alumbran el camino por el que ayer pasó él.

Su porte era sereno. Sus manos acariciadoras y enérgicas a la vez, me hicieron mirarle a los ojos al depositar en ellas la taza de té. Fue sólo un instante en el que se cruzaron nuestras miradas. Un instante pero yo rápidamente mi cabeza con rubor bajé.

Y ahora inicio mi paseo, haciendo que mis piés pisen suavemente por donde pisó él. ¿Volverá? ¿ Lo veré?

Entraré en mi okiya y prepararé con sumo esmero mi mejor kimono. Me maquillaré. Recogeré mi pelo y en ellos una flor de cerezo prenderé. Me emociono.¡Pero si sólo lo he visto una vez!

"La campana para de sonar.

El eco de las flores

perfuma la noche".

Y yo aspiro ese perfume que se adentra en mi alma, esperando que esta noche, vuelva otra vez...


Malena

sábado, 22 de septiembre de 2007

Soledad



No sé como empezar esta historia. Son tantos los recuerdos que bullen en mi mente, que me resulta verdaderamente difícil ponerlos en orden.

La primera imagen que rescato, es la de ella. Ella sentada en un saloncito. Pequeño, coquetón. Sus piés están ocultos debajo del faldón de flores que cubre la mesa camilla.

A la derecha, un balcón que deja pasar los rayos de ese agradable sol de primavera, que ilumina la habitación. Y en él, sin grandes pretensiones, dos macetas de geranios rojos y fucsias que ella riega generosamente cada día.

Mira hacia el frente. Justo donde está colocado un mueble de color caoba y en donde destacan sobre sus repisas, pequeñas figuras que a lo largo de su vida ha ido acumulando.

Sobre la mesa, unos folios en blanco y en su mano un bolígrafo que hace girar a medida que van girando sus pensamientos. Cada día el mismo rito. Se sienta en su butacón y cierra los ojos. Sonríe y a continuación empieza a pensar como le saldrá la poesía.

Hoy tiene una lucha especial. Se le resiste una palabra que rime con ausencia:¿Obediencia? ¿Presencia? ¿Clemencia?. Es igual, suspira, sabe que la encontrará.

Poesías en las que le dice que sus manos están secas de no acariciarle, de que en su alma se instaló el otoño y si no vuelve pronto, amenaza con invadirla el invierno. Que las canciones perdieron la música y sólo quedan las letras que hablan de soledad. Que su vida es un árbol y que cada hoja que cae no volverá a brotar.

Para un momento. Se acuerda de algo pero sacude su cabeza como si aquel pensamiento no debiera de existir. Mira durante unos segundos el jarrón en el que luce sólo una rosa. Se aproxima y acaricia sus pétalos. Pétalos que han ido cayendo con el paso del tiempo pero que ella o no se ha dado cuenta o se resiste a tirar.

Se levanta poco a poco y se acerca al balcón. La gente va y viene en su quehacer cotidiano pero ella no los oye. Ella no los ve. Hace tiempo que dejó de oir y ver la realidad.

Mira su reloj y dice algo que sólo ella oye. Va presurosamente a la cocina y abre y vuelve a cerrar los armarios, los cajones. No. No está allí lo que busca.

Vuelve al saloncito y piensa donde pudo guardar aquel mantel. Aquel que le regalaron cuando se casó. Abre un cajón y allí, al final, envuelto en papel de celofán lo encuentra y lo estrecha contra su corazón.

Aparta el jarrón de la mesa y lo posa dulcemente sobre el xifonier. Estira el mantel. Que no quede ningún doblez. Y va colocando los vasos del agua, las copas del vino, la vajilla que tanto le gusta a él, y en el centro, la rosa otra vez.

Contempla la mesa y satisfecha sonríe y dá su aprobación. Mira el reloj y haciendo tiempo se abandona en el sillón.

Otro día más. Sus cabellos se tiñeron de nieve, sus manos que tanto acariciaron, tienen apergaminada la piel. Sus ojos que tantas lágrimas derramaron, conserva la dulzura al mirar, y la mesa tan delicadamente preparada, parece decir, que aquí, como un día más, como un año más, sólo viene a comer la soledad.


Malena