
Amaneció triste el día y el cielo se cubrió de nubes que derramaban sus lágrimas.
Lentamente... Pausadamente... En silencio... sin decir nada. Respetuosamente.
Y te ví como marchabas con la sonrisa en tus labios. Como siempre. Sin molestar. Levantando la mano diciendo adios y seguiste tu camino.
Lentamente... Pausadamente... En silencio... sin decir nada. Respetuosamente.
Y te ví como marchabas con la sonrisa en tus labios. Como siempre. Sin molestar. Levantando la mano diciendo adios y seguiste tu camino.
Un camino lleno de rosas, de dulces haikus y ternuras y un canto que la lluvia iba ensayando, pero que a tí, mi viejo amigo, ya no te mojaba.
In Memoriam
Malena