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domingo, 18 de octubre de 2009

Siguiendo tus pasos.


Camino lentamente, no por cansancio sino porque quiero dejar grabado en mis retinas todo lo que durante tantos años ha formado parte de mi pequeño mundo y que hasta ahora no me había dado cuenta de lo importantes que eran en mi vida.

Acaricio los pétalos de estas rosas que están naciendo, como queriendo regalarme sus bellos colores. Miro los peces de colores que nadan en el estanque siguiendo la estela de los anteriores.

El sol envía sus rayos que caen sobre las escamas de uno de ellos que ha querido sacar su cabeza, quizás para contemplar como es el mundo exterior tan diferente del acuático al que está acostumbrado.

Los bancos de madera parecen estar esperando a las personas que un día tras otro le vienen a hacer compañía y le cuentan como va transcurriendo la vida. Y yo lo observo todo pero sabiendo, porque mi alma me lo dice con dolor y esperanza, que no volveré a verlos en mucho tiempo.

No ha sido fácil tomar la decisión, sobre todo cuando tantas cosas me tienen atada con cuerdas hechas de sueños que un día sin saber el por qué se truncaron. Sueños rotos, esperanzas rotas, vidrios que piso con mis pies desnudos y de los que ya no sale sangre.

Demasiada soledad en mi vida, hasta que un día los dioses apiadados de mí te pusieron en mi camino cambiando por completo el mundo en el que me había sumergido.

Sentí otra vez el calor del sol y las flores se abrieron de nuevo. Miré en las noches silenciosas a la luna, veía en ella tu rostro y te llamaba acariciando tu nombre como una oración.

Las mariposas volaban sin cesar en mi estómago y saltaban de gozo cuando al sonar el teléfono, era tu voz la que se escuchaba al otro lado del auricular.

Los sueños fueron tejiendo hermosos lienzos y antes de nuestras citas todo mi ser ansiaba tus besos y tus caricias. Pude oir la más bella melodía cuando estaba entre tus brazos y miles de estrellas se encendían cuando nuestros cuerpos se juntaban.

Por eso hoy me estoy despidiendo de esta forma de vida que hasta hoy había sido mía. Sé lo que dejo atrás pero también sé que ha llegado el momento de que se cumplan nuestros sueños, porque hoy...voy a tu lado para siempre.

Malena

(Dedicado a mi gran amiga Patricia Gold con todo mi cariño)