No sé como empezar esta historia. Son tantos los recuerdos que bullen en mi mente, que me resulta verdaderamente difícil ponerlos en orden.
La primera imagen que rescato, es la de ella. Ella sentada en un saloncito. Pequeño, coquetón. Sus piés están ocultos debajo del faldón de flores que cubre la mesa camilla.
A la derecha, un balcón que deja pasar los rayos de ese agradable sol de primavera, que ilumina la habitación. Y en él, sin grandes pretensiones, dos macetas de geranios rojos y fucsias que ella riega generosamente cada día.
Mira hacia el frente. Justo donde está colocado un mueble de color caoba y en donde destacan sobre sus repisas, pequeñas figuras que a lo largo de su vida ha ido acumulando.
Sobre la mesa, unos folios en blanco y en su mano un bolígrafo que hace girar a medida que van girando sus pensamientos. Cada día el mismo rito. Se sienta en su butacón y cierra los ojos. Sonríe y a continuación empieza a pensar como le saldrá la poesía.
Hoy tiene una lucha especial. Se le resiste una palabra que rime con ausencia:¿Obediencia? ¿Presencia? ¿Clemencia?. Es igual, suspira, sabe que la encontrará.
Poesías en las que le dice que sus manos están secas de no acariciarle, de que en su alma se instaló el otoño y si no vuelve pronto, amenaza con invadirla el invierno. Que las canciones perdieron la música y sólo quedan las letras que hablan de soledad. Que su vida es un árbol y que cada hoja que cae no volverá a brotar.
Para un momento. Se acuerda de algo pero sacude su cabeza como si aquel pensamiento no debiera de existir. Mira durante unos segundos el jarrón en el que luce sólo una rosa. Se aproxima y acaricia sus pétalos. Pétalos que han ido cayendo con el paso del tiempo pero que ella o no se ha dado cuenta o se resiste a tirar.
Se levanta poco a poco y se acerca al balcón. La gente va y viene en su quehacer cotidiano pero ella no los oye. Ella no los ve. Hace tiempo que dejó de oir y ver la realidad.
Mira su reloj y dice algo que sólo ella oye. Va presurosamente a la cocina y abre y vuelve a cerrar los armarios, los cajones. No. No está allí lo que busca.
Vuelve al saloncito y piensa donde pudo guardar aquel mantel. Aquel que le regalaron cuando se casó. Abre un cajón y allí, al final, envuelto en papel de celofán lo encuentra y lo estrecha contra su corazón.
Aparta el jarrón de la mesa y lo posa dulcemente sobre el xifonier. Estira el mantel. Que no quede ningún doblez. Y va colocando los vasos del agua, las copas del vino, la vajilla que tanto le gusta a él, y en el centro, la rosa otra vez.
Contempla la mesa y satisfecha sonríe y dá su aprobación. Mira el reloj y haciendo tiempo se abandona en el sillón.
Otro día más. Sus cabellos se tiñeron de nieve, sus manos que tanto acariciaron, tienen apergaminada la piel. Sus ojos que tantas lágrimas derramaron, conserva la dulzura al mirar, y la mesa tan delicadamente preparada, parece decir, que aquí, como un día más, como un año más, sólo viene a comer la soledad.
Malena
41 comentarios:
Malena! siempre tan dulce....me alegra de volver a leerte.Un besito
Muy triste,la ausencia del ser querido....salud¡¡¡¡
PD:Me he quedao aplatanao...jolín.
Malena simplemente genial. Siempre he pensado que lo mas dificil es describir sentimientos con el uso de palabras, pero chica, tu haces de esa dificultad todo un arte.
Un saludo
Que triste Malena. A veces nos quejamos de la soledad, esa que sentimos por dentro. Nos quejamos de ella y no sabemos si alguna vez nos alcanzará esa soledad, la de la ausencia, la del no tener a nadie con quién hablar, la del esperar sin esperanza...
Un texto muy bello.
Besos muchos
Hermoso! y triste, lleno de esa soledad que cuando se hace consciente, duele. Con la vejez se hace el arte...
Un abrazo.
Admirable descripción de la soledad en su máxima esencia. Los años no han podido sacarla de esa prisión que tiene sus luces totalmente encendidas, esperando el regreso del que no vendrá. Abrazos.
Querida Malena,
Sigues fiel a ti misma a tu dulce y melancólica nostalgia. Por eso me sigue gustado leerte.
Ripple, me alegra enormemente que te unas otra vez al grupo. Te he echado de menos. Un besito.
Etinarcadia, la soledad producida por la ausencia de un ser querido, debe ser muy triste. Prefiero no imaginarlo en la realidad. Un beso, caballero Quimera.
Gracias Plasoaris, pero tú eres de esas personas que ponen el corazón en lo que escribe.(Ya te tengo fichado :) )Un beso.
Trini, corazón. Que no nos de Dios lo que nuestra alma pueda aguantar. Cuando llegan esos pensamientos, creo que lo que hay que hacer es disfrutar de la persona que amamos con toda nuestra fuerza. Muchos besos para tí.
Prometeo, la soledad siempre duele. Siempre nos deja el alma vacía. Un beso muy grande.
P.D/ Ayer intenté tres veces entrar en tu blog para hablar contigo de Mara y me daba siempre error. ¿Cuándo te veremos en estos blogs?
Fernando, se metió en ese mundo que se forjó y en él no caben las ausencias, no tiene cabida la soledad. Por eso siempre le sigue esperando. Besos.
Gracias por acompañarme, Fede. Debo tener esa melancolía que un día me hizo escribir aquello de : Malena tiene alma de fado. Algún día lo volveré a publicar porque es mi explicación a mi forma de vivir. Muy bonitos los posts que has publicado. Las fotografías, preciosas y el texto igual.Un beso.
Buenas noches Malena: Te he dejado un regalo en mi blog, pasa a recogerlo cuando puedas, me gusta mucho como escribes aunque siempre ando justo de tiempo y no suelo comentar. Un abrazo
Hola Malena, hace mucho tiempo que no te dejo comentarios, pero he pasado a decirte que estás entre mis 7 premiados, puedes pasar por mi blog y ver tu premio.
Un abrazo,
Miruchi
Recordar es vivir momentos que pasaron.
He vuelto deseoso de seguir leyendo las cosas que tú escribes, de compartir los sueños, de ser como hasta ahora el aprendiz de un pluralismo vertido en la pantalla.
Recibe un beso en tu alma.
Tu relato me crea contradicciones, por un lado me parece una historia triste, de las que te dejan masticando soledades, por otro lado tu expresión es tan dulce y acompasada que no puedo evitar sentir un remanso de belleza enorme al leerlo. Eres genial.
Vino y besos.
Pablo y Miruchi, infinitas gracias por acordaros de mí para otorgar el premio de Blog solidario.Lo expondré en la vitrina en el momento que averigue como se hace.(Una que es novata en cosas de estas).Muchas gracias. Me ha hecho mucha ilusión.Un beso.
Gerardo, sabes que me encanta compartir sueños contigo.Te echaba de menos y me alegro de que estés de vuelta con nuevas fuerzas e ilusiones. Un beso muy grande en tu alma.
Manolo, el personaje en sí, vive en otro mundo al que no le llega la realidad, por eso en esa espera va implícita toda la belleza de la esperanza.
Vino y besos (Y un tango al que espero que me invites :) )
Evocar al amor e invocarlo en los recuerdos, puede ser más bello de lo que se piensa. Sentí eso en tu relato y me llene de melancolía. Cosa que agradezco.
Besos y más besos.
Solo con leer el título me he puesto triste.
Supongo que la soledad a veces es necesaria, pero a mi es una de las cosas que más mieod me da en esta vida.
Un beso Malena.
Una historia contada con una sensibilidad tan hermosa que leida, solo te quedan ganas de suspirar.
Besotes
efMe parece que ya sé con cuál de las palabras en que había pensado se quedó para hacer la rima de "ausencia": con "presencia".
La soledad es un concepto muy amplio y tiene muchas formas de ser sentida, tantas como personas y caracteres hay. Me da la impresión de que esta señora estaba en realidad menos sola que muchas otras que tienen la casa poblada de familiares..
Un beso, Malena. Rebosas sensibilidad...
Allan, corazón, creo que una de las cosas más lindas que puede tener el ser humano es la capacidad para recordar siempre a las personas que amas y has amado.En este caso del que hablamos, su "locura" es la más dulce y tierna que podía tener. Bendita locura.Muchos besos, mi limeño.
Patry, todos tenemos miedo de la soledad, pero como dice en su comentario mi dama Quimera, hay otras soledades en compañía. No sé cual de ellas es peor. Un beso muy grande, cariño y no sufras, estás rodeada de gente que te quiere.
Victoria, la sensibilidad no depende sólo de quién lo escribe, sino del que la recibe y tú estás llena de ella. Te enlazo a mi blog para tenerte cerca. Besos.
Mi dama Quimera, gemelita, desde luego que tienes razón. La palabra con la que rimaba era presencia. Toda su casa estaba llena de la presencia de su ser querido.En cuanto a la soledad... no hay peor soledad que la que sufres en compañía. Un beso muy grande.
Ella percibe su alma, su olor, las palabras que quedaron en la estancia.. Mientras percibe todo eso, no se siente sola.. Su soledad aterriza bruscamente cuando sus manos tocan la silla en la que tantas veces se sentó...y la miraba.
Un beso.
A mí me parece triste el relato, pero la dulzura con la que envuelves a la protagonista aminora esa tristeza.
Un beso fuerte.
Viento, creo que nunca fue consciente de que jamás volvería. Vivió así feliz en aquel mundo que ella se había creado.Un beso.
María, es que toda ella emana dulzura. Sus movimientos, sus gestos, sus pensamientos. Ella tiene la dulzura de la que espera un regreso. Un beso muy grande.
me pregunto si esperar tiene sentido cuando se sabe el final, me pregunto si la locura habita junto a la soledad, me pregunto si el aliento de un alma triste, escribe o solo vaga en el papel en blanco.... me pregunto si me das la dirección de la señora de pelo nevado, para ir a visitarla, llevarle flores y comer con ella.
salve y gracias
Hola AMIGA MIA, Pero poco a poco lo fue abandonando a su soledad, porque cada vez se les hacía más dificil conllevar la ansiedad, mejor vivir que morir viviendo juntos la soledad en silencio y sentarse silenciosamente para escucharse mutuamente entre soledades es mejor acompañada. Muchos abrazos y Bendiciones. Chau chau y chau
PP.DD
La tristeza, la pena, acompaña a la soledad desde que un@ es pequeña a la vejez. Si es un lugar la soledad, tan deseada y temida. Amiga bonito escrito!
Malena estoy escribiendo esto todo erizado, es... no sé cómo decítelo porque hablar en este momento de la descripción tan hermosa, tan hilada, rompe el encanto. Eres deliciosa...
Besos
Jo, malena, no puedo decir nada, seme hizo un nudo en la garganta.
Abrazos.
Antonieta, corazón, para ella esperar tenía sentido. Nunca asimiló que se había ido para siempre y dentro de su "bella locura", todo era ilusión esperando su regreso. Un beso muy grande, Antonieta.
Joselyn, es verdad lo que dices de que la soledad puede ser tanto temida como deseada. Supongo que depende de las circunstancias que la desees o la temas.Mil abrazos, Joselyn.
Miguel, cuando imaginé a esta dama, la sentí llena de bondad y de una dulce belleza. Creo que tomó vida ella sóla, dictándome lo que tenía que escribir. Son esos personajes que nunca sabes si en realidad son de ficción.Me alegro de que te haya gustado porque para mí fue una delicia escribirlo. Un beso.
Rafa, es lo que me pasa a mí cuando leo muchas de tus poesías. Besos.
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