
Evidente. Es evidente que nadie me conoce mejor que yo misma, para bien o para mal, porque de esta forma no puedo engañarme. Cada día que pasa nos movemos por unas costumbres o unos ritos. En este caso yo diría que rito.
Rito es que cuando llega la hora de despedirnos del día, me meto en la cama y tomo el libro de turno esperando que así me llegue el sueño y que dicho libro se me vaya cayendo de las manos para al segundo, volverlo a levantar. En ese momento le doy un beso de buenas noches a mi marido y apago la lamparita de mi mesilla de noche.
Hasta aquí todo está bien, pero hay alguna noche que no sucede lo mismo y mientras estoy leyendo, mis piernas empiezan a moverse. Primero suavemente, como quien no quiere la cosa, y luego en plan marcha militar con banda de música incluida. Entonces sé que la noche no va a ser tranquila.
Mi marido apaga a su vez la luz y al cabo de unos minutos comienza la "Serenata en Mi mayor", es decir, empieza a roncar. Yo le muevo ¿suavemente? pero a la tercera vez sé que no voy a conseguir nada y como empiezan a llegar los invitados, prefiero irme al salón y estirarme en el sofá.
¿Invitados? Sí. Primero llega a presentarse el pensamiento que ha estado rondando, esperando el momento para hacer acto de presencia y se presenta. Normalmente es alguna preocupación que va quitándote el sueño y por solidaridad van saliendo más y más y entonces es cuando me puedo olvidar de dormir enseguida.
Como ya los conozco de hace tiempo y para que no hayan más problemas, he puesto en la puerta del salón un aparatito de aquellos de coger número y que hagan cola porque si no se pelean entre ellos.
A esas alturas de la noche,me parezco a Gemma Mengual en un ejercicio de natación sincronizada. Un pensamiento, una preocupación, proyectos, todos se dan la mano.
En esto que mi marido se levanta y como sabe donde buscarme cuando desaparezco, viene al salón y me pregunta:¿Hay muchos invitados, Malena? Yo, le sonrío porque sé lo que me va a decir a continuación: "Vente a la cama que te abrazaré y te irás durmiendo" y yo, me levanto docilmente y haciendo un corte de mangas a las preocupaciones, me voy a intentar que la noche sea "de blanco satén".
Malena









